Metal Gear Solid V: The Phantom Pain (Análisis)

Juan Andrés Iregui

Plataformas: 360, Xbox One, PS3, PS4 (jugada), PC

Desarrollador: Kojima Productions

Distribuidor: Konami

Género: Acción-Aventura, Sigilo, Mundo Abierto

Fecha de Lanzamiento: Septiembre 1 de 2015

Pocas series logran tal estatus en el mundo de los videojuegos que evocan un sin número de sentimientos y opiniones, no solo entre sus seguidores, sino en gamers de todo el mundo. Son estas sagas las que llegan a ocupar una posición icónica en la industria, a tal punto de convertirse en fenómenos culturales. Esto y quizás más es lo merecidamente alcanzado por Metal Gear en sus veintiocho años de trayectoria, periodo durante el cual ha entregado una y otra vez títulos de la más alta calidad, en la mayoría de los casos con una excelente recepción, tanto por la crítica, como en sus ventas.

Esta reseña no incluye ningún tipo de spoiler y en cuanto a la trama la intención es ser un poco implícitos para no dañar la experiencia de nadie, después de todo uno de los componentes esenciales de la saga es su profunda historia.

The Phantom Pain hace su entrada con una secuencia jugable bastante fuerte que es muy efectiva al poner el tono para la experiencia que nos aguarda. Big Boss ha despertado luego de nueve años en coma, justo a tiempo, ya que un escuadrón de infantería elite ha invadido su posición. Algo que es muy claro desde el principio es lo bien pensado de cada detalle y momento, no se desperdicia el tiempo del jugador y cada aspecto transmite un mensaje.

También es evidente la evolución en muchos sentidos en comparación a juegos anteriores, como por ejemplo las conversaciones en tiempo real vía radio con los demás personajes, en vez de aquellas secuencias en que dos retratos hablaban entre sí por largos ratos. Esto no quiere decir que Kojima haya olvidado sus raíces, ya que son muchas de estas características que hacen de la serie algo especial. Con esta entrega es evidente el esfuerzo por refinar aspectos para hacerlos sentir frescos y muy actuales.

Cronológicamente nos encontramos en 1984, once años antes del primer Metal Gear para MSX, que sitúa los soviéticos invadiendo a Afganistán. Nuestro objetivo inicial es rescatar a nuestro aliado Kazuhira Miller y empezar a trabajar en una Mother Base totalmente nueva como los “Diamond Dogs”, combatiendo a Skull Face y sus fuerzas. Todo esto en un ambiente de inmerso espionaje, tensión y muchos sentimientos, como acostumbra a deleitarnos Metal Gear.

El componente esencial que soporta toda la innovación y novedad es claramente el hecho que estamos hablando de un juego de mundo abierto, que hace un impecable uso del ‘Fox Engine’, permitiéndonos explorar una amplia región de Afganistán y una adicional. En principio, los jugadores de antaño de la saga se sentirán un poco extraños, ya que están acostumbrados a segmentos principalmente de tipo lineal, pero luego de unas horas la transición al  mundo  abierto es más que bienvenido.

Esta serie de mejoras también son en últimas la manifestación de todo el proceso de aprendizaje de Hideo Kojima y los trabajadores más antiguos de su estudio a lo largo de los años; más allá de que los juegos de mundo abierto estén de moda, este camino es la evolución natural para lo que el titulo desea ofrecer.

Todo esto queda plasmado en un juego entretenido en el que será muy raro sentir tedio en alguna de las misiones, o que perdamos la motivación de seguir adelante con cada uno de los objetivos que se nos encomiendan. Cada situación puede ser abordada de diferentes maneras, ya sea de forma directa y radical o haciendo uso de tácticas precisas de sigilo, la primera normalmente involucrando derribar una puerta y la segunda rodeando la ubicación que debemos asaltar. La combinación de los estilos ofrece los momentos más interesantes, pero los jugadores más ‘puristas’ que opten por ser absolutamente furtivos también tendrán un sinnúmero de tácticas para aplicar y, como bien sabemos, esta es la forma más leal a la fórmula original de disfrutar un Metal Gear.

A medida que avanzamos el desarrollo de cada arma y herramienta en la Mother Base, se nos da la opción de elegir cientos de combinaciones de equipamiento, además de encarar retos de diferentes maneras. Un buen ejemplo de esto es cómo al alterar nuestra ruta podemos cumplir nuestra misión de diferentes maneras, unas haciendo que obtengamos mayores beneficios que otras. Por ejemplo, cuando optamos por usar el sistema Fulton de extracción para capturar una base completa y uno de los miembros de esta resulta ser un traductor quien, por consiguiente, aumentará la eficiencia de nuestro bando.

Como es de esperar de un juego de este tipo, el nivel de profundidad que nos ofrecen en las opciones de personalización son impresionantes, dentro de las que sobresalen la posibilidad de escoger un compañero de misión (un fiel lobo, caballo, entre otros), quienes tienen su equipo específico y vestimenta especial también. Naturalmente, la apariencia de Big Boss puede ser modificada, además de nuestra base y hasta el equipo de apoyo de nuestro helicóptero que nos transporta a cada misión. Esto nos hace recordar las opciones que encontrábamos en Snake Eater, pero claramente en este caso estamos hablando de innumerables posibilidades.

El juego estimula y motiva nuestras elecciones e ingenio durante el desarrollo cada sección como lo hacen pocos títulos. Ese sentimiento que percibimos al inicio de cada misión, que nos pone a pensar detenidamente sobre la forma en que procederemos, es sencillamente muy agradable y atractivo a la hora de mantener nuestra inmersión en la experiencia, ya que no hay una forma correcta o incorrecta de progresar, más que esto, se nos da la oportunidad de enfrentar cada instancia con total libertad sin ningún tipo de presiones artificiales o forzosas, es una libertad genuina que se siente muy gratificante. Esto en gran parte por tener absoluto control de los movimientos y acciones de nuestro personaje, la precisión de los controles, la fluidez del movimiento, su física en relación con las condiciones del terreno y más, hacen que en esencia la jugabilidad de esta entrega sea la mejor de cualquier Metal Gear a la fecha.

Es justo y necesario hacer un repaso sobre Mother Base, una de los lugares en donde pasaremos un tiempo considerable. Haciendo uso del sistema Fulton podemos adquirir poco a poco nuevos soldados, así como objetos útiles. Estos nuevos miembros de nuestro grupo son integrados de forma efectiva y útil, alineándose con nuestro progreso en el sentido que nos ayudan a la investigación y desarrollo de nuevas armas, información sobre fenómenos meteorológicos antes de la misión, además de información sobre las fuerzas enemigas. Los beneficios son prácticos y se ven realmente reflejados a nuestro favor. También es posible interactuar con otros personajes que amplían el trasfondo de la trama, entretenernos con mini-juegos y explorar los diferentes espacios de la base, en donde encontraremos uno que otro ítem coleccionable.       

Si bien hasta este punto nos hemos enfocado en resaltar las positivas características del gameplay, la narrativa es un aspecto intrínseco de principio a fin. The Phantom Pain dista considerablemente de las entradas pasadas, al punto que la forma de contar la historia no es tan dependiente de esas largas cinemáticas a las que la serie nos tenía acostumbrados. En esta ocasión la trama es contada de una forma más dinámica, por medio de conversaciones entre personajes, cortas escenas y videos que resaltan los eventos más impactantes de la aventura, además de escuchar las cintas de casetes que vayamos recolectando. El cambio de la voz de David Hayter a Kiefer Sutherland es algo que indudablemente capta la atención de los jugadores de mayor trayectoria, si bien el trabajo de Sutherland está a la altura, la tradicional voz de Hayter es algo difícil de olvidar.

En cuanto a lo técnico, tenemos a nuestra disposición un juego espectacular tanto en lo visual como sonoro, la atención a cada detalle, por mínimo que parezca, es absolutamente evidente. Los frutos de invertir tantos recursos al Fox Engine por parte de Konami y Kojima Productions ha valido la pena y con creces. Es un motor extremadamente bien optimizado y si bien nuestra experiencia en PS4 fue excelente, sin ningún tipo de percance notable, la comunidad en general ha concordado en que sea cual sea la plataforma en que se juegue, el titulo corre sin problemas. Esto se mantiene aún en las versión de 360 y PS3, lo cual dice mucho de versatilidad del motor. Como es de esperarse, en PC el juego logra una calidad visual superior a todas las demás versiones, lo cual continúa con el buen trabajo adelantado en Ground Zeroes en este aspecto.

Para completar la historia principal, además de llevar a cabo un buen número de misiones secundarias, invertimos aproximadamente 42 horas. Pero si queremos explorar absolutamente todo lo que se nos ofrece, entonces es fácil llegar a 80 horas o quizás más. El ciclo de día-noche impacta el tiempo que nos lleva realizar cada misión, abriendo la posibilidad de experimentar momentos únicos dependiendo a la hora que la ejecutemos. Hay ciertos momentos que nos dejarán estupefactos, tomando unos cuantos segundos para tratar de comprender lo ocurrido, de esas secuencias que durarán meses o años rondando nuestros pensamientos, algo que ocurrirá aún más a aquellos que hayan jugado Snake Eater y Peace Walker. El hecho que Phantom Pain tenga un tono más sombrío que entradas anteriores es muy efectivo a la hora de agregar misticismo a una saga de tan largo recorrido.

Aunque no tenemos quejas sobre el contenido que nos ofrece toda la experiencia, sí debemos expresar que una vez llegamos al final, no hay un punto de verdadero cierre que culmine y explique muchas de las motivaciones de los personajes y la suerte de estos. No nos atrevemos a decir que el juego está incompleto, pero es justo reconocer que faltan escenarios ya sean controlados por el jugador o cinemáticas para dar una conclusión más completa a la aventura. Tenemos acceso a dos finales, los cuales se pueden ver en una sola aventura (sin tener que empezar nuevamente), sin embargo, ninguno de los dos es lo suficientemente sustancioso para dar respuesta a muchas de las preguntas que nos acosan.    

Quizás lo anterior tenga que ver con todo el episodio de ruptura entre Kojima y Konami, reflejado en un hipotético tercer capítulo que se tenía pensado realizar o, en últimas, el simple hecho que el costo de llevar a cabo The Phantom Pain representó alrededor de ochenta millones de dólares.

Al final del día es poco probable que sepamos la verdad detrás de estos impases. Lo que es muy claro es que este título ocupa con todos los méritos un lugar en el top de la saga, es fácilmente uno de los mejores juegos no solo en lo que va del 2015, pero en años recientes, es el Metal Gear que profundamente apreciamos pero con una acertada mezcla de componentes que llevan la formula mucho más allá de lo que hubiéramos imaginado era posible hace unos años. En síntesis, un triunfo para el medio, que rebosa de calidad, en especial por su majestuosa jugabilidad la cual descansa sobre una implícita y provocativa historia.

La despedida idónea para el fin de una saga de tan grandioso calibre. 

9.5/10     

COMENTARIOS